Tres asesinos
se llevan el automóvil de un enigmático vagabundo (Guy Pearce) cuando deciden
regresar a la escena del crimen por el moribundo hermano de uno de ellos
(Robert Pattinson). Entonces se inicia una persecución sin tregua, con el único
aparente objetivo de recuperar el a simple vista ordinario vehículo, a través
de la cual la narración nos permitirá vislumbrar la renuente interioridad y las
ininteligibles motivaciones de su curtido antihéroe. Alabada por Quentin
Tarantino y saludada como una vuelta en plena forma del protagonista de Memento (2000) y L.A. Confidential (1997) --en otra ideal aparición estelar, de (re)concentrado poder--, esta lacónica y tensa, minimalista cinta, ambientada en
una Australia post-apocalíptica a la Mad Max, cuenta además con una fotografía
crispada que capta tanto la geología de los paisajes desérticos como la de los
rostros humanos, y la convincente, vulnerable actuación de Pattinson, lejos aun
del glamour intelectual de sus reveladoras (para el público desapercibido)
colaboraciones con David Cronenberg. 4/5
martes, 14 de octubre de 2014
viernes, 25 de julio de 2014
Larga noche de julio (1974)
El espléndido
Eusebio Poncela, uno de los titanes del arte dramático de la península ibérica,
encuentra un bastante decente vehículo de lucimiento en este filme --posterior a su presencia clave en La semana del asesino (1973)-- sobre la tentación
del delito y sus efectos devastadores e irreversibles. Ambientado en el
circuito motociclístico de competición, narra la íntima tragedia de Pedro (Poncela), una joven
promesa que, debido a la ambición y la falta de presupuesto conveniente, toma una desesperada decisión y se involucra con Toni (Simón Andreu), la descarada oveja negra de una familia bien que planea el “crimen perfecto”.
Dirección y ambientación contribuyen al suspenso de un drama moral que ilustra
contundentemente lo absurdo e inútil de ciertas conductas, así como la finísima
línea divisoria entre el bien y el mal, el antes y el después en un mundo como
el nuestro. ****/*****
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sábado, 28 de junio de 2014
The Wasp Woman (1959)
La trágica "Janice Starlin"
Talentosa y atractiva, Susan Cabot fue una de esas actrices que, como Pam Grier una década después, encontraron su insólito nicho dramático en la compañía de Roger Corman, quien produjo y dirigió esta pieza de la ciencia-ficción B americana. Una marca líder en cosméticos se ve afectada por la decadencia física de su CEO, una mujer entrando en los cuarentas que desde hace veinte años ha sido su propia imagen publicitaria de juventud y belleza. La solución parece no ser otra que contratar a un excéntrico científico, armado con una fórmula milagrosa de insospechados (?) resultados... Morosa en su desarrollo e indiscutiblemente realizada en la estela de The Fly (1958), la película de Corman evidencia una pobreza de recursos de toda clase al comparársela con el inmediato clásico de Kurt Neumann o inclusive con obras de su misma inventiva como The Little Shop of Horrors (1960) --que comparte aun el divertido, versátil y hábilmente dispuesto score del cormaniano Fred Katz--. No obstante, ofrece, además de su metáfora filofeminista y la presencia oportuna y competente de Cabot en el rol titular (una W.A.S.P. interpretada por una judío-rusa, en una no tan velada crítica social característica del mejor Corman), una secretaría que prefigura la del burdel en Coffy (1973), y este afiche desorientador --con su imaginería mítica de una fantástica femme fatale-- ciertamente emparentado al mucho más adecuado y conocido de Attack of the 50 Foot Woman, del año previo. ***/*****
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sábado, 15 de marzo de 2014
La hora bruja (1985)
Francisco Rabal y "Saga"
Ninfa o (¿más improbablemente?) meiga de los bosques gallegos, el personaje de Victoria Abril en este homenaje de Jaime de Armiñán a Gustavo Adolfo Bécquer en particular y a la poesía española del Siglo de Oro en general surge a primera vista como una criatura destructora al estilo de Terence Stamp en Teorema (1968), aunque pronto confirma ser casi lo contrario. Simultáneamente leve, ambigua, abstracta y profunda, la cinta es un triunfo sobre los clichés y las convenciones, ya desde su pintoresco título. Rabal y Concha Velasco (el Gran César y su mujer Pilar, dos cómicos de la legua que viajan de pueblo en pueblo ofreciendo un combo de magia charlatana y westerns con Gregory Peck o películas exóticas, invariablemente americanas, especialmente superproducciones como Cleopatra y Hello, Dolly!) también aportan su oficio en esta leyenda que narra una historia de amor fuera del tiempo, a fuerza de combinar memoria e imaginación como en todo buen trabajo de ficción.
La hora bruja --una hora mágica de verdad, una medianoche alba-- es por esto, además de fantasmagoría lunar que invita al contraste renovado entre Poe y el ciclo Corman-Price de AIP, y de pieza gótica tan en los antípodas del Gótico cual la lolitesca El nido (1980, del propio Armiñán) se enclavaba fuera de las fronteras carnales de cualquier versión acerca de la enfant fatale de Nabokov, un testimonio aun metafílmico de la realidad del cine y su ascendiente irresistible en las ilusiones y sueños inmanentes del día a día. ****/*****
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jueves, 30 de enero de 2014
The Wolf of Wall Street (2013)
Margot Robbie y DiCaprio dirigidos por Scorsese
Abrasiva, cáustica, delirante, zafia, cómica, excitante y ciertamente deprimente: la más reciente chef-d'oeuvre firmada por el autor de Raging Bull, The King of Comedy y GoodFellas se solaza en la admisión misma de ese pasado representativamente glorioso para reafirmar su postrera juventud. Siempre secundado por una acaso más que nunca oportunamente enérgica Thelma Schoonmaker (véase la estupefaciente The Departed para mayor evidencia de su rol umbilical en el nuevo Scorsese), el dionisíaco, ateo y sabiamente controlado esperpento de 180 minutos que embiste al espectador desde la memoria incandescente como la creación de Jordan Belfort (un Gordon Gekko para el siglo XXI) se impone cual una dura reivindicación de la realidad imaginativa --si no imaginaria. Precisamente más extrañas que la ficción, la vida y carrera pantagruélicas del cocainómano corredor de bolsa americano encuentran las dosis necesarias de veracidad y fragor, disciplina artística y propulsión orgiástica, contra la marea que amenaza hacer naufragar similares viajes subjetivos o ultrainteriores como las asimismo socialmente críticas Natural Born Killers o inclusive A Clockwork Orange --y Scorsese pocas veces ha lucido el talante de Kubrick como en esta comedia de pesadilla (a la Dr. Strangelove). El antihéroe titular ofrece a Leonardo DiCaprio un satisfecho y rebosante tour de force digno del Oscar más escurridizo. Puntuación: *****/*****
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jueves, 16 de enero de 2014
Fray Escoba (1961)
Juan Calvo y "Martín de Porres"
En la primera de sus cuatro encarnaciones oficiales del universal santo peruano, el cubano-español (después afincado en México) René Muñoz, eventualmente reconocido actor y guionista de telenovelas, debuta a las órdenes de Ramón Torrado, director con quien afianzaría su consagrada imagen en otras dos películas --Cristo negro (1963) y Bienvenido, padre Murray (1964)--, componiendo inmediatamente un rol que lo identificaría a lo largo de su carrera y (lo que es más importante) el San Martín por antonomasia del ecran. La presente es hoy una hagiografía a veces muy sintética y solemne pero casi siempre oportunamente enternecedora y con un natural sentido del humor, que ofrece algunos momentos apreciablemente fotografiados. Ojo con la hermosa Irán Eory como Rosa de Lima.
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lunes, 25 de noviembre de 2013
Faustina (1957)
La Srta. Cha-cha-chá
Realizada por el faustófilo José Luis Sáenz de Heredia con Fernando Rey, Fernando Fernán Gómez y la hechizante María Félix, esta comedia diabólica fue todo un suceso en su época, aunque en la nuestra exigiría un oído excepcional y un prurito estético igualmente adecuado al movimiento concertado de unos parlamentos juguetonamente absurdos y las rotundas delicias de una alegre Doña mobile --doblada al español (¡!), menos en su voz cantante (y un solo número no hace un musical), curioso y lamentable revés del lance tradicional.
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